viernes, 7 de agosto de 2009

Las paredes hablan.


Sea con graffitis, stickers o stencils, cada vez son más los jóvenes platenses que se vuelcan al arte callejero para plasmar sobre un muro su ideología o apenas una idea única y fugaz.

Muros, paredes o tapiales. Cualquiera de esos espacios puede ser el lugar ideal para un sinfín de pintadas que pueden ser ilegales pero que, en muchos casos, también son verdaderas obras de arte. El "street art" o arte de la calle, o simplemente graffiti o stencil -según cómo se aplique_, no es más que una serie de intervenciones pintadas sobre muros públicos que irrumpen en el espacio de la ciudad con una ideología que muchas veces ronda el humor, la ironía o la denuncia.

"Es una forma de ver e interpretar el mundo", define Matías Salguero, un grafitero de 24 años que, bajo el seudónimo callejero de "Saw", está por estos días terminando su licenciatura en Artes Plásticas en la facultad de Bellas Artes de la UNLP. Su primer graffiti lo diseñó a fines de 2004 en la esquina de diagonal 79 y 119. Era una palabra que el tiempo y los afiches políticos se encargaron de borrar, pero fue el comienzo para una pasión que no descansa casi nunca.

"Todo el tiempo estás mirando paredes en blanco para hacer algo -confiesa-. Yo dibujo desde que tengo uso de razón. Al principio empecé dibujando palabras pero luego cambié el estilo haciendo letras más pictóricas. Siempre trabajo con aerosol y pido permiso al dueño para hacer el graffiti. Aunque claro, a veces no todos los vecinos están enterados que uno pidió autorización y terminan llamando a la policía para que deje de pintar".

En un principio, cuenta el propio Matías, el graffiti surgió a mediados de los sesenta en Nueva York como una forma de protesta social o comunitaria y acaso como canal visible de la rebeldía juvenil de aquellos años. Hoy la cosa cambió. Estos murales, graffitis, tags o stencils que están apareciendo en las calles platenses responden a otras necesidades, no ya de reclamo, sino sobre todo de expresión personal o grupal.

Incluso no sólo las paredes son el espacio elegido por estos artistas urbanos para plasmar su obra. Muchas veces utilizan vagones viejos o inutilizados, algo que de alguna manera responde también a la influencia norteamericana, donde en los 60 y 70 ciertos guetos y ciudadanos marginales se reunían en los terrenos aledaños a las estaciones de subtes y trenes de ciudades como Chicago o Nueva York para hacer sus pintadas.

"En nuestra cultura se avanzó mucho sobre el arte callejero pero todavía falta mucho desarrollo -reconoce Matías-. Todavía no estamos a la altura de ciudades como Nueva York o Madrid, donde al arte urbano se le da una importancia mucho mayor".

En el universo de las pintadas hay para todos los gustos. Se puede ver a la cara de Carlos Gardel y la leyenda "No me lloren, crezcan", la cara del gatito de Hello Kitty con el saludo "Hello Kirchner" o la cara del presidente George Bush con orejas de Mickey Mouse y la inscripción "Disney War". También una leyenda que durante muchos años decoró la pared de 9 entre 47 y 48 pero que ya el tiempo la borró. La frase era corta pero repleta de ironía y lucidez. Simplemente decía: "No ubo error".

Un graffiti se apropia del museo.

La serie Guerrilla de la Comunicación del joven artista FLIX salió de su escenario natural, la calle y luego de una diatriba interna de su autor entró directamente en otros espacios: el Salón Supercable Jóvenes con FIA. Y no sólo irrumpió en un espacio que podría considerarse ajeno al grafiti sino que se alzó con el Primer Premio en esta edición número 12 en la que la premisa fue "En la vía".

El jurado -conformado por Lucía Cerboni, Lorena González y Félix Suazo- coincidió en darle el premio por el empleo acertado de medios y estrategias del arte urbano "en propuestas irreverentes que no sólo cuestionan los lugares tradicionales de la producción y exhibición del arte, sino que se constituyen como una pertinente crítica del curso actual de nuestra realidad política y social".

El estudiante de arquitectura y artista, cuya identidad se oculta bajo el seudónimo FLIX, reconoce que tuvo dudas acerca de si su trabajo debía salir de su espacio natural para participar en el salón. Pero un importante detalle lo convenció: la curiosidad de ver las reacciones de la gente frente a esa imagen de un joven (hecho en stencil) "vomitando" páginas de periódicos.

Una imagen que alude a la crítica y a la reflexión sobre el papel de los medios que están polarizados y cómo eso influye en la transmisión de la información. "También traduce gráficamente el exceso de información que consumimos y que a veces no es digerible", añade.

Esa misma obra estuvo en algún muro de Caracas por espacio de tres semanas, hace unos siete meses. Desapareció, como es natural en este tipo de manifestaciones. Aunque ahora, su trabajo abandonará su carácter efímero para para entrar en las páginas de la historia del arte. Con ello derrumbará, de paso, algunos prejuicios en torno a esta forma de expresión plástica.

Pero su obejetivo no ha sido ese. Ni antes ni ahora que ganó el primer premio. Su norte es que el mensaje llegue a muchas personas y para ello, reconoce, el escenario perfecto es la calle y el mejor soporte las paredes de la ciudad.

Para el curador de este Salón, Gerardo Zavarce las intervenciones urbanas de FLIX reivindican el espacio público como lienzo: "Es una propuesta para reflexionar sobre los estereotipos estéticos, políticos o sociales de la actualidad".

El segundo premio lo obtuvo la artista venezolana Suwon Lee con las obras Oasis (Ojo de Agua), El muerto tiene doliente y Rigor Mortis (2009). El veredicto fue "hacer evidente en distintos soportes y a través de una incisiva factura poética, los difíciles lugares del desvanecimiento y la muerte en una sociedad acostumbrada al abandono y a la indiferencia".

El tercer premio lo ganó el video artista mexicano Miguel Rodríguez Sepúlveda con Emergencia (2007), con una obra que reúne performance, pintura y video. Con ella cuestiona los modelos de control del orden religioso, moral y político de nuestras sociedades.

Amada Granado y José del Pozo recibieron menciones de honor; y el video de Jackson Gutiérrez tuvo un reconocimiento especial.

El Salón Supercable Jóvenes con FIA, XII Edición, exhibe las propuestas artísticas de 24 creadores venezolanos y extranjeros que se expresan a través de los más diversos formatos: la instalación sonora, la fotografía experimental, el fotoperiodismo y el videoarte.

La muestra permanecerá abierta hasta el 13 de septiembre, en el Centro Cultural Corp Banca de La Castellana.