Tocaron el cielo exponiendo y vendiendo sus dibujos en ArteBA 2009. Solas, o en grupo, bucean por el universo “arty” dando a conocer sus obras.Sobreviven a los golpes que en esta ciudad suelen darse los artistas jóvenes. Julia Dron y Maite Doeswijk son dos heroínas que luego de un “Plop!” o un “Crash!”, la siguen luchando, mostrando sus dibujos aquí y allá.
Promediando el año, se unen en “Rayos, centellas y tinta china”, una exposición de sólo tres días, que se inaugura el viernes 2 de octubre -a las 19- en la Residencia Corazón, de diagonal 77 entre 3 y 48.
Otro súper amigo se sumará al evento de apertura: Saturno (Sebastián Rulli), que le pondrá música a la velada. Julia y Maite son amigas desde antes de cruzarse en la facultad de Bellas Artes, donde ambas estudiaron para graduarse de licenciadas en Artes Plásticas, con Orientación Grabado (a Maite le quedan algunas materias, y además es periodista y música).
Sus vidas artísticas se cruzaron en muestras colectivas y en dos revistas-objeto literarias: “Tónico” y Libro casete”, y se proyecta en el taller de pintura “Gris topo”, que dictan juntas.
Son dos de las fundadoras del grupo Corazones de Bully, un colectivo de artistas jóvenes que este año participó en ArteBA, con muy buena repercusión entre público y colegas. Allí, ambas vendieron varios de sus dibujos. Y aquellos que quedaron de esa muestra son los que reunirán en ésta que montarán en Corazón, para compartirlos en su ciudad, con su gente; de una manera más íntima.
Dron comenta que “teníamos ganas de personalizar estos dibujos, dado que en ArteBa se expusieron en forma más masiva.
Decidimos hacerlo juntas porque si bien los de Maite son abstractos y los míos figurativos, todos tienen una misma línea; hay una similitud técnica y también en el formato, la paleta y los juegos de transparencia… además, las dos dibujamos con tinta china”.
En palabras de otra artista, Mariela Gómez Erro, las imágenes y objetos que integran la muestra de Dron y Doeswijk son “originales, expresivas, misteriosas, sorpresivas, iluminadas, transparentes.
Ambas artistas realizan un movimiento dentro de cada imagen y fuera de ella, creando espacios vacíos y espacios llenos.
La observación, como una persecución, busca rastros, pistas, colores, como en una gran escritura espacial. Los rayos y las centellas nos alumbran el camino pero no sólo desde el cielo, iluminan a cada uno de estos trabajos artísticos, y predicen que vendrán tiempos mejores”.
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